viernes, 3 de julio de 2009

Mares

Lejos. Lejos como siempre, varado otra vez en otro puerto desconocido, esperando que un sonrisa tuya me saque de aquel mar de penas ahogadas en un áspero whisky medio pelo. Claro está, que por esos pagos no ronda ni tu sonrisa, ni la de nadie. Amores y desamores cruzados exprimidos hasta la que la última gota de alcohol llena el vaso, y estallan las lágrimas.


Mi cuerpo, como el tuyo, extraña la piel de lo que alguna vez fue, y el destino quiso que se fuera. Mi corazón, como el tuyo, añora como nunca el suspiro cruzado que supimos engendrar más de una noche. Pero mi mente, como la tuya, ávida de una paz medio utópica y llena de orgullo, lleva las riendas de este corazón maltrecho; ata con afán de prohibir lo que este cuerpo pide a gritos.


Nunca sabremos, amor, si esta bien o si está mal. Nunca sabremos, siquiera si es verdad todo esto que te digo. Nunca sabremos, a fin de cuentas… si fue amor, si fue una excusa, si fue algo… si no fue nada. Pero quizás, algún día, sepamos nadar en whisky.